Por: Ilda Polo Cortegana.
| Ximena Arroyo en "En el jardín de Mónica" de Sara Joffré. Fotografía de Paulo Yataco. 2014.* |
"En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas".
"Distancia justa" en “Otra
vez Eros”
(1994)
Sírvase algo y lea.
La Adri de 7 años
tiene que escribir un cuento para un concurso en el colegio. Le hago recordar
unas cuantas anécdotas interesantes que pasaron en casa, se divierte, pero no
la convencen. “Necesito que sea mentira”, me dice, “no quiero que nadie sepa
cómo es en verdad”. Luego reniega de su falta de imaginación y al no lograr avanzar
la tarea se encierra en el cuarto a llorar y quitarse la ropa. Leyó bien. Esa
tarde me siento a escribir una anécdota mía, pero sabiendo que Adri la presentará feliz porque nadie sabría
cómo es en verdad. No ayudé a que Adri ganara
el concurso. Pero ayudé a que dejara de llorar y se ponga la ropa. El desnudo
como compañía del llanto era una práctica que realizábamos las sobrinas en casa
como acto de liberación y despojo de lo que nos pesaba. Le invito a que la
practique.
Toda mentira es una ficción. Adri necesita de la ficción, para terminar su tarea y poder ir a jugar. Pero no solo para dejar de hacer algo y empezar otra cosa. No solo necesita de la ficción para continuar. Necesita de la ficción para cuidarse. Necesita de la ficción para hacer una distancia entre lo que van a leer los demás y su intimidad. Yo le hago el cuento cómodamente porque nadie me conoce en su círculo, porque estoy protegida. Es sencillo que el lápiz escriba sobre mí bajo el nombre de alguien más. Adri cree que tengo mucha imaginación. Pero la verdad es que ella enriquece el cuento con los detalles que va cambiando. Igual no ganó. Quizás nos entusiasmamos demasiado. Quizás nuestra acumulación y presentación de los datos no hicieron los hechos creíbles o posibles para el jurado; o quizás, nuestra pluma no caló en sus corazones como para lograr que escapen un rato de la realidad.
El mundo es un lugar hostil que nos agota constantemente. La ficción marca una distancia. Da pausa. Te separa del momento real y a la vez te ayuda a empatizar, a imaginar otro mundo. Lo que importa es cómo nos hace sentir. El mundo es un lugar hostil y necesitamos creer que no siempre lo es. No hay manera de salir de la cama sin imaginar que hoy irá mejor que ayer. Eso es lo lindo de la ficción, te permite escapar de la realidad para poder seguir haciéndole frente al volver. Por eso es lindo encontrarnos con ella en el teatro. No está mal emborracharnos para evadir un rato y luego continuar. ¿Hace cuánto dejamos de valorar la ficción en el teatro y convertimos la exposición en lo más importante? Para seguir afrontando el mundo, necesitamos evitarlo un poco. La ficción crea esa distancia justa con la realidad que necesitamos para seguir. Esa distancia de la que habla Cristina para el amor y el boxeo.
Es martes por la mañana y mi columna aún no está lista. La ansiedad insiste en saber la razón. Llevo días sentada frente a la compu y no lo logro. Me invento algún tema. Escribo ideas pero nada se desarrolla. Intento robarle frases a Almodóvar, pero no me hace sentir bien. Me meto a la bañera como hizo Arquímedes y pareciera que gritaré ¡Eureka!, pero en realidad vuelvo a echarme en cama sintiendo la mente muy agotada. Pienso en que necesito ficcionar. No quiero que nada se vincule a mí. Entrar en la ficción. Producir una pausa. “Y cómo la realidad necesita de la ficción para ser más completa, más agradable, más vivible” (Almodóvar p. 99)**. Busqué en el espacio más ficticio que tengo cerca: Instagram. Me encuentro con Adri que se convierte en mi escudo.
Pretender superarme constantemente con estas columnas ha sido un poco agotador, así que si me necesitan, estaré en mi cuarto, calata.
Fin de la pausa.
** “El Último Sueño” de Pedro Almodóvar.
Existe una extraña sensación al leer "¿Hace cuánto dejamos de valorar la ficción en el teatro y convertimos la exposición en lo más importante? ". Y curioso que de algún modo vuelvas a Instagram (siendo el lugar del espéctaculo actual). Tal vez la respuesta esté en alejarse de las cosas y dejar de buscar para recurrir a la espontaneidad de un día sin "Instagram". Tal vez, como diría Debord, nos encontramos con ese "Sol" que no se pone al que no se le puede hacer frente ya, pero del que podemos escapar tomando una cerveza.
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