Por: Ilda Polo Cortegana
La sala de la abuela siempre fue el espacio ideal para celebrar los cumpleaños. Cuando Marcelo cumplió cinco años la sala se dispuso para homenajearlo y ser el punto de encuentro de las personas que lo queremos. Con la llegada del primer invitado llegó el primer regalo.
La palabra “regalo” viene del francés “régaler” que significa agasajar, que se refiere al trato con afecto, atención y amabilidad. Damos un regalo como muestra de cariño, de reconocer el valor de la persona. Para Marcelo, como para cualquier niñe, era de lo más esperado en su cumpleaños. El primer regalo que llegó esa tarde fueron unas medias blancas. La reacción de Marcelo fue similar a la que yo tenía cuando mi madrina me regalaba ropa tres tallas más grande. La diferencia fue que él optó por el camino verbal: “¡¿Medias? Qué aburrido!”. Pude ver en el rostro del papá que había comprado el regalo la tristeza de haber desilusionado a un niño de cinco años. Me dio la sensación de que no había podido comprar algo más y que prefería homenajear a Marcelo con lo que podía, a no hacerlo. Igualmente, comprendí la reacción de mi primo. Cumplir un año más de vida es un trabajo duro (aunque lo comencemos a entender más adelante). La ilusión de Marcelo por recibir un juguete que lo entretenga y así poder sobrellevar el siguiente año, se había visto amenazada en esa tarde. ¿Y si todos los regalos eran ropa? Para los niños y niñas de privilegios, la ropa no es el reconocimiento que se desea merecer. En este caso, la ropa no era signo de ser valorado de manera especial.
Por otro lado, Marcelo pudo simplemente haber agradecido el regalo, guardarlo y esconder su miedo de no recibir un juguete esa tarde dentro de sí, para no incomodar a nadie. Miento. No había manera de que pudiera hacerlo. A sus cinco años, Marcelo aún no podía discernir entre expresar sus emociones o cuidar las de las demás. Esa tarde lo aprendió. Esa tarde mi tía lo tomó de la mano, le dio las medias y le pidió que le agradeciera a su amigo y al papá por el regalo. Marcelo lo hizo y al observar los rostros que confrontaba, adquirió el poder de expresarse de manera más acertada. Miento. No creo que lo haya hecho, pero adquirió experiencia. Luego de eso, Marcelo ya no recibiría los regalos directamente, solo se los entregaríamos todos juntos al terminar la fiesta.
A mayor cantidad de experiencias, el criterio se enriquece. El juicio de valor de un niño de cinco años con privilegios no es el mismo que el de un niño que debe usar la misma ropa todos los días porque no hay más. No hay mejor ni peor. No hay bueno ni malo. Hay un juicio, una opinión, en base a las experiencias vividas. Tengo la suerte de haber visto teatro de varios lugares fuera de la escena limeña, quizás por eso la disfruto poco. Cuando los referentes se van ampliando, las expectativas también. No hay mejor ni peor. Hay juicios desde distintos referentes. Lo digo así, porque no es un secreto para ninguna de mis amistades y/o personas queridas y si es así ¿por qué te lo ocultaría a ti?
Por más que haya pretendido que el mensaje anterior llegue con gracia es probable que alguien se haya ofendido. Le hecho la culpa a mi poco talento para poetizar desde las teclas y de paso, a mi juventud, de la que me jacto no por inexperiencia si no por visceralidad. Me dará la razón nuestro ya conocido y muchas veces lapidado crítico: Sergio Velarde*.
En el 2008, Sergio publica su primera crítica teatral inaugurando así el blog Oficio Crítico, un proyecto surgido de un curso durante sus estudios en la Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza. Su blog es de acceso público y sin pretensiones académicas. Velarde defiende que la crítica pueda llegar a todo tipo de lector. Esto le ha permitido tener un público variado. Busca que sea una lectura agradable, con información precisa, opinión personal y que sirva como registro de las obras de teatro. “Hay muchas razones por las que se escribe crítica. Con la que yo empecé era la de tener un registro de las obras de teatro que se hacían en Lima, en determinado teatro y determinado año o momento. Las obras de teatro son efímeras, se acaba y ya no hay más. Queda (en el blog) como un registro y sobre todo, buscar alguna motivación: ¿por qué se estrenó?” El proyecto se ha ido haciendo cada vez más grande y desde hace ocho años que cuenta con colaboradores a quienes les brinda este espacio como una oportunidad para ejercer su mirada crítica sobre los montajes que ven. “Hasta ahora tengo nueve colaboradores que van a ver obras de teatro y me entregan sus textos. Sienten placer en escribir sobre teatro, pensar el teatro y escribir su opinión”. Les da la libertad de redactar y mostrar sus análisis de las obras públicamente, pero asegurándose de que sea sobre lo que han visto y puedan acreditar. “Algunos empezaron muy impulsivos, como yo en un inicio, ellos se sientan en la butaca como espectadores, se dejan llevar por la obra y escriben su texto. Pero no pueden suponer cosas. Me ha tocado un par de colaboradores que llegaban a conclusiones sin pruebas de lo que decían. He tenido muy poquitos casos de esos, doy bastante libertad, porque cada colaborador firma su texto. Eso es algo muy importante.”
Luego de que los premios Luces en el 2010 retirara de su lista de nominados al único grupo de teatro independiente que había considerado años anteriores, Sergio Velarde creyó que la corriente alternativa necesitaba su reconocimiento también. Hoy no considera que haya sido la mejor razón. “Me di cuenta de que había tomado una mala decisión de no incluir a todos, porque todos somos parte de una familia. Todos podemos estar un día en un teatro y otro día en otro”. Pero, en ese momento, como un homenaje a la resistencia organizó la primera ceremonia de los premios Oficio Crítico**. En un inicio él era el único que definía las nominaciones, ahora cuenta con todo un equipo con el que vio necesario ampliar la cantidad de las mismas. “La premiación se basaba en lo que yo veía, aparte de que no veía todo, lo veía bajo mi óptica. Ahora tengo nuevas miradas. Cada uno tiene sus propias susceptibilidades, su propia carga emocional. Cada uno va como espectador, se queda con lo que le pueda transmitir la obra, escribe su texto y en el balance final da su apreciación (…) Muchas veces los ganadores y nominados son de obras que yo no he visto, pero mi colaborador la ha defendido con tanta pasión que tiene que ganar.”
Tanto el blog como los premios son resultado del amor de Sergio al teatro. Si algo tengo que reconocer, y lo hago con mucho cariño, es que cuando creyó que el teatro necesitaba algo, se ocupó de hacerlo. Nuestro oficio suele ser crítico, tanto económica como emocionalmente. Bien lo sabe él que por quince años ha tenido que recibir palo sin recibir una sola moneda a cambio. Así que con todos los rajes que nos metamos, de los que Sergio está muy al tanto; aunque “nadie se tome en serio estos premios” lo concreto es que Oficio Crítico ha visto aparecer y desaparecer otros reconocimientos y ha resistido por trece años para darnos a nosotres, la ingrata comunidad teatral de Lima, algo que a ninguna otra institución con el dinero suficiente le ha interesado hacer: la oportunidad de reunirnos y celebrar que se pudo hacer un año más de teatro.
Empieza la época de regalos y también los comentarios de desprecio de Marcelo a las medias blancas, creyendo que se merece más que eso o que su trabajo no está a la altura del gusto del que se las da. Y una puede creer lo que quiera. Pero la verdad es que Marcelo ya no tiene cinco años. Marcelo ya puede aclarar de manera respetuosa que no quiere medias blancas o agradecerlas porque siempre vienen bien.
Puede
que no comparta la mirada crítica de Sergio ni cómo lleva a cabo sus premios,
pero son suyos y cuando tenga los míos, los haré como mi mirada me lo permita
(o como me dé la gana). Mientras tanto, desde la humildad de mi tercera
columna, aplaudo al único trabajo de crítica teatral elaborado para un curso
que logró continuar por fuera de las aulas. Gracias Oficio Crítico por darnos
la excusa de juntarnos y el chisme del cual hablar. Por último, pedirles que
lleven buen vino a la ceremonia. Felices fiestas.
*
Sergio Velarde - periodista, profesor y actor. Fundador del blog de crítica
teatral Oficio Crítico (2008).
**
Ceremonia Premios Oficio Crítico 2023 - 26 de Diciembre a las 8pm en la
Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323, Cercado de Lima).
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